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Universidad Columbia

Instituciones educativas encaminadas hacia la calidad total

Publicado el por Departamento de Comunicación

 

Instituciones educativas encaminadas hacia la calidad total

 

Sabel Antonia Gallardo

Universidad Columbia del Paraguay

 

Nota de la autora

Carreras Empresariales, Sede España

sabel.gallardo@columbia.edu.py

 

Instituciones educativas hacia la calidad total

El término “Calidad” en sus diferentes acepciones hacen referencia a la  “Cualidad” de una persona o cosa, por tanto, si nos ceñimos estrictamente a su etimología, podríamos apreciarlas o calificarlas como igual, mejor o peor que las restantes de su especie. Sin embargo en la actualidad cuando nos referimos a alguna persona o cosa calificándola como “de calidad”, estamos atribuyéndoles un nivel de “superioridad o excelencia”.

Debemos considerar además el carácter subjetivo de la calidad, en el sentido que finalmente son las personas las que califican y que esa calificación dependerá en la medida de que sus necesidades se vean satisfechas.

Desde el punto de vista de las organizaciones, los enfoques conceptuales de calidad se dividen generalmente en dos, uno relativo y otro absoluto o integral. El primero, se centra sobre aspectos parciales tales como producción, producto, mercado, todos ellos tratados de forma independiente y aislada, de ahí su carácter de relativo. El segundo en cambio tiene un enfoque holístico, dando igual importancia al producto o servicio, al factor humano  y al valor añadido del producto o servicio que lo hace útil para el cliente.

En el mundo actual, caracterizado por la libre competencia, sólo podrán sobrevivir las empresas o instituciones preocupadas por la constante reacomodación al cambio acelerado, por la permanente reactualización científica y por el constante desarrollo de sus recursos humanos (Gento Palacios, 1996, p. 20).

 Las organizaciones educativas, como cualquier otro tipo de organización, no pueden estar ajenas al desafío que representa su transformación  para mantener un rol adecuado a su tradición y a sus potencialidades en el desarrollo cultural y social.

En este contexto, existe una conciencia generalizada por parte del Estado y las autoridades educativas acerca del problema que aqueja a la educación, también en forma recurrente escuchamos y leemos todos los problemas y las soluciones, sin embargo nada será posible sin la acción por parte del Estado,  las autoridades de las instituciones, toda la comunidad educativa y la sociedad.

En síntesis, podemos afirmar que la sociedad actual exige unos planteamientos educativos acordes con el constante cambio tecnológico, la influencia de los medios de comunicación de masa y los nuevos planteamientos políticos de una democracia (más o menos extendida), que pretende la igualdad y participación de todos los miembros de la sociedad en las tareas de gestión de la misma. (Fernández & Sarramona, 1978, p. 7).

El modelo de calidad en instituciones educativas

Asegurar la calidad de la enseñanza, constituye uno de los primordiales retos de las organizaciones educativas con proyección futura, es el objetivo principal para la reforma de instituciones educativas. El sistema Educativo Formal y no Formal en nuestro país, deberá orientarse hacia la consecución de Fines y Objetivos Generales concebidos inicialmente en el seno del Consejo Asesor de la Reforma Educativa y sometidos a consulta nacional durante los años 1992 y 1993:

Los Fines de la educación paraguaya apuntan a la formación de individuos (mujeres y varones) que en la construcción de su propia personalidad logren suficiente madurez humana que les permita relacionarse comprensiva y solidariamente consigo mismos, con los demás, con la naturaleza y con Dios, en un diálogo transformador con el presente y el futuro de la sociedad a la que pertenecen, y con los principios y valores en que ésta se fundamenta.

Al garantizar la igualdad de oportunidades para todos, busca que varones y mujeres, en diferentes niveles, conforme con sus propias potencialidades, se califiquen profesionalmente para participar con su trabajo en el mejoramiento del nivel y calidad de vida de todos los habitantes del país.

Al mismo tiempo, busca afirmar y dinamizar la identidad de la nación paraguaya y de sus culturas en la comprensión, la convivencia y la solidaridad entre las naciones, en el actual proceso de integración regional, continental y mundial (MEC, 1995).

Atendiendo a éstos fines, se establecen los Objetivos Generales y las Expectativas Fundamentales que regirán el quehacer educativo, abarcando así aspectos físicos, intelectuales, morales, culturales, sociales y estéticos, atribuyéndose a las Instituciones Educativas responsabilidades y roles de gran magnitud y calidad, lo que las obliga a una permanente actualización y a rediseñar estrategias para lograr la eficiencia. 

El concepto de calidad educativa

La educación no puede medirse como se mediría un producto físico o un objeto manufacturado, debe medirse como un servicio que se presta a quienes se benefician  del mismo. Pero además la naturaleza, tanto del servicio como del producto, dificulta en alto grado su medición.

 No debemos olvidar que el proceso educativo se desarrolla en dos planos, uno social y otro individual, lo que lo convierte en un proceso complejo, difícil de medir cualitativamente y determinar su nivel de calidad, también debemos considerar que la noción generalizada de eficiencia  como resultado de la relación costo-rendimiento (input-output), determina que una “buena escuela” ya no se identifica sólo por los aspectos pedagógicos.

No obstante las dificultades con que tropezamos, debemos establecer marcos de referencia, parámetros que permitan apreciar el mayor o menor grado de calidad  de la educación en las instituciones educativas.

Función y metas claramente definidas

Las Organizaciones Educativas que tiendan al mejoramiento del servicio que prestan  y  cuya visión es alcanzar altos niveles de calidad y productividad del conocimiento como producto,  no deberán apartarse de su misión fundamental: “la enseñanza”:

Las organizaciones tienen que realizar competentemente la única función social por la cual existen: la escuela para enseñar, el hospital para curar a los enfermos, las empresas para producir bienes y servicios y el capital para cubrir riesgos del futuro. Y sólo pueden hacerlo si se concentran  en forma exclusiva en su propia misión especializada (Drucker, 1994, p. 195).

Muchas veces las instituciones educativas asumen roles que las distrae de su esencial cometido y les resta capacidad de concentración en el mejoramiento de la calidad del servicio que prestan y para lo cual fueron creadas. La delimitación de responsabilidades es pues fundamental para iniciar el proceso de cambio hacia la obtención de calidad total del aprendizaje.

Una herramienta clave para el desarrollo institucional es sin lugar a dudas el “Proyecto Pedagógico Institucional”. Su elaboración supone un mayor protagonismo de todos los actores (padres, madres, docentes, alumnos, directivos) y una apertura por parte de directivos, creando espacios de trabajo en equipo.

 El Proyecto Educativo Institucional es un instrumento para la gestión y debe ser coherente con la realidad escolar, es el eje referencial de toda la vida de la comunidad educativa, pues contempla  aspectos organizativos, administrativos, comunitarios y pedagógicos.

 Los Objetivos deben ser públicos, comprometedores y revisados participativamente de manera periódica; los conocimientos, habilidades y destrezas que se pretende lograr a través del desarrollo de los contenidos deben explicitarse claramente y además, las evaluaciones (autoevaluación, heteroevaluación, coevaluación) de aprendizajes deben llevarse a cabo permanentemente.

A más de la importancia de que cada institución elabore su propio proyecto, es  indispensable que el mismo sea explícito, es decir acordar entre todos los actores acerca de cuáles serán los roles y funciones que cada uno deberá cumplir y desarrollar. El proyecto deberá además establecer Normas de Convivencia a ser observadas y respetadas por todos los actores.

Evaluación y niveles de rendimiento

La evaluación es concebida actualmente como un proceso permanente para obtener información necesaria para la toma de decisiones. Es un proceso interactivo, planificado y permanente en el cual intervienen dos agentes fundamentales: el docente y el alumno.

Es importante destacar que la evaluación educativa, considerada como proceso permanente y activo, se lleva a cabo antes, durante y después del proceso. La evaluación inicial denominada “Diagnóstica”, facilita la obtención de datos e informaciones  que permiten detectar situaciones que pudieran obstaculizar el proceso y constituye una herramienta importante para tomar  decisiones. La evaluación durante el desarrollo del proceso, denominada “Formativa”, orienta el aprendizaje y permite corregir errores y reorientar el aprendizaje si fuere necesario. La evaluación al final del proceso o al término de cada etapa del mismo, denominada “Sumativa”,  es la que permite obtener datos cuantitativos y cualitativos acerca del logro de los objetivos.

Respecto a los niveles de rendimientos esperados, el proceso de enseñanza debe estar orientado hacia la obtención de niveles altos en el rendimiento de los alumnos. El diseño de las estrategias de enseñanza-aprendizaje y su ejecución o desarrollo  cumplen un papel preponderante para el logro de ésos rendimientos.

Liderazgo de directivos y docentes

El liderazgo de directivos y docentes en la gestión administrativa y pedagógica, es preponderante para el funcionamiento eficiente de la institución.

El papel que cumple el directivo de la institución es el de un líder, debe ser capaz de encontrar  un punto de equilibrio entre las presiones externas y los problemas propios de la comunidad educativa.

Lo debe distinguir su capacidad organizativa y habilidad para gestionar problemas de la institución, tanto en el plano pedagógico como en el plano administrativo y su sensibilidad ante las nuevas situaciones para adaptar el funcionamiento de la institución a los objetivos, comprender su cultura y promover el cambio.

La función del docente es otro factor esencial de calidad de la educación, de ahí la importancia del reconocimiento que debe manifestarse a través de la formación y actualización permanente y de su promoción profesional.

El docente que tenga la formación y actualización necesarias para llevar a cabo el proceso enseñanza-aprendizaje, se convierte en líder,  su verdadera función es estimular la participación activa y crítica de los alumnos, cooperar y conducir la actividad de grupos, orientar la solución de problemas, etc.

La condición de líder del directivo y los docentes generará además una comunicación fluida y flexible con los estudiantes que son finalmente los “clientes”, por y para quienes la institución existe.

Recursos humanos

La calidad de la educación se logrará en la medida que su gestión sea de calidad, de ahí la importancia que se atribuye a los recursos humanos en las instituciones, todos los niveles de gestión (directivos, docentes, empleados) deben estar integrados y coordinados.

La actitud hacia la calidad debe ser positiva, la formación de los empleados debe ser adecuada y la calidad debe extenderse en todos los ámbitos posibles (calidad de vida familiar, calidad de relaciones humanas, calidad de vida laboral, etc.), la comunicación debe ser fluida y en todos los sentidos (vertical, horizontal, diagonal). La motivación de los empleados debe ser  continua a fin de que los mismos tomen conciencia de la significación de su tarea, la realicen con responsabilidad y sentido de valoración.

Recursos materiales

La disponibilidad de recursos materiales que faciliten el proceso educativo es también un importante factor a considerar, tanto los de tipo estructural básico (edificios, instalaciones, mobiliario), como los materiales didácticos y la tecnología utilizada.

Los cambios tecnológicos y las exigencias del sistema productivo hacen que las instituciones no puedan estar ajenas a la necesidad de incorporar a los proyectos educativos, planes que permitan lograr destrezas para su aprovechamiento, sin embargo esto trae consigo la necesidad de actualización de los docentes a través del entrenamiento adecuado y revisión de los contenidos educacionales.

Recordemos finalmente que los materiales didácticos y la tecnología de avanzada, son un medio facilitador del proceso de enseñanza y no el fin de la misma. El uso racional de éstos medios favorecerá la gestión eficiente de la educación.

Conclusión

Debido a los acelerados avances tecnológicos y a una sociedad cada vez más globalizada nos enfrentamos hoy a la necesidad de crear  nuevas formas en todas las esferas de la vida. Las Instituciones Educativas deben reacomodarse a esos cambios para poder sobrevivir, lo cual significa que deben ofrecer un servicio eficiente que se acerque a un nivel de calidad total.

La naturaleza del servicio y del producto, hace difícil la medición cualitativa de la educación, sin embargo pueden establecerse ciertos parámetros que la debe caracterizar.

Hoy, las organizaciones educativas deben adecuarse a los requerimientos de la sociedad, diseñando proyectos pedagógicos institucionales de contenidos seleccionados en base a fines y objetivos precisos,  que contribuyan al crecimiento personal y social, facilitando a los individuos su incorporación activa en la comunidad presente y futura.

La actualización permanente de todos los factores que hacen a una organización eficiente, podrán en gran medida garantizar la calidad de la educación  y  la proyección futura de la Institución.

Referencias

Gento Palacios, S. (1996). Instituciones Educativas para la Calidad Total. Madrid, España: La Muralla.

Drucker, P. (1994).  La Administración en Épocas de Grandes Cambios. Buenos Aires, Argentina: El Ateneo.

Poggi, M. (2001). La Formación de Directivos de Instituciones Educativas. IIPE/UNESCO. Recuperado de http://unesdoc.unesco.org/images/0012/001295/129501s.pdf

Mc Gregor, D. (1969). El Aspecto Humano de las Empresas. México DF: Ed. Diana.

Ministerio de Educación y Cultura. (1999). Aprendiendo a través de Proyectos. Asunción, Paraguay.

Ferrández, A. y Sarramona, J. (1978). La Educación: Constantes y Problemática Actual. Barcelona, España: Ediciones CEAC

Ministerio de Educación y Cultura. (1995). La Reforma Educativa en el Aula. Asunción, Paraguay.

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